El Reino Unido tiene previsto entregar a Ucrania los planos de sus misiles de crucero Storm Shadow, diseñados en colaboración británico-francesa, tras una medida similar adoptada por Francia, lo que permitirá a Ucrania producir el armamento en su territorio.
Esta medida envía una señal importante, demostrando que algunas naciones occidentales están dispuestas a compartir su experiencia y conocimientos para ayudar a Ucrania a defenderse.
Pero, por sí solo, esto no alterará drásticamente el curso de la guerra.
Tanto Gran Bretaña como Francia ya han suministrado a Kiev misiles Scalp y Storm Shadow, que ya se han utilizado para atacar objetivos militares dentro de Rusia.
Estas armas no son nuevas; se desarrollaron en la década de 1990, y son caras: cuestan alrededor de un millón de libras cada una.
Además, dependen de complejas cadenas de suministro globales y se han construido en tiempos de paz a un ritmo relativamente bajo: por cientos, no por miles.
Incluso con los planos, a Ucrania le puede resultar difícil conseguir los componentes. Podrían tardar meses, o incluso años, en fabricar el misil de crucero por sí mismos.
Copiar la producción de armas occidentales en tiempos de paz no es, de hecho, la manera de ganar una guerra. Incluso los países de la OTAN ya se dan cuenta de ello.
Gran Bretaña y muchos de sus aliados han tendido a producir pequeñas cantidades de misiles muy avanzados y costosos que se agotarían rápidamente en cualquier conflicto prolongado.
En 2021, el exjefe del Ejército de Estados Unidos en Europa, el general Ben Hodges, afirmó que en un ejercicio militar de la OTAN, el ejército británico se quedó sin armas clave en cuestión de días.
Una prueba de este cambio de mentalidad reciente es que el ejército británico ya no compra misiles Storm Shadow para su propio uso.

En cambio, en el marco del Proyecto Brakestop, está desarrollando sus propios misiles de crucero de largo alcance, libres de componentes extranjeros y a menos de la mitad del precio de un Storm Shadow.
El proyecto Brakestop también avanza a un ritmo vertiginoso. El Reino Unido espera tener listo un nuevo misil de crucero para finales de año y se ha comprometido a suministrar esta nueva arma a Ucrania.
Ucrania ha demostrado al mundo cómo producir armas relativamente baratas y de producción masiva, necesarias para un conflicto largo y prolongado.