El asesinato de un creador de contenido en directo plantea interrogantes sobre las relaciones entre los creadores mexicanos y los cárteles.

El asesinato de un joven influencer, captado por las cámaras mientras realizaba una transmisión en vivo en el estado mexicano de Sinaloa, ha suscitado interrogantes sobre posibles vínculos entre los creadores de contenido y los cárteles criminales en esta zona del país asolada por la violencia.

En la transmisión en directo, se puede ver a dos hombres en motocicleta acercándose a César Gastélum, quien está charlando con dos amigos afuera de un restaurante de comida rápida en la ciudad de Culiacán.

El asesinato se produce en cuestión de segundos: el conductor de la moto le dispara en la cabeza a quemarropa antes de huir.

Aunque la fiscalía del estado de Sinaloa ofreció pocos detalles sobre el incidente, sí indicó que sus líneas de investigación incluían varias publicaciones que Gastélum había publicado, «algunas de las cuales hacen referencia a un grupo criminal».

Gastélum no es el primer influencer asesinado en Sinaloa.

Al menos 10 creadores de contenido han sido asesinados en el estado desde que estalló una guerra mortal entre dos facciones rivales del cártel criminal de Sinaloa hace dos años.

Según las autoridades, Gastélum no había recibido amenazas de grupos criminales ni estaba siendo investigado por la policía por supuestos vínculos con actividades delictivas, como sí había ocurrido con algunos de los influencers que fueron blanco de ataques en el pasado.

Pero según Claudia Arruñada, experta en comunicación de la Universidad Iberoamericana de México, los mundos de las redes sociales y el mundo del crimen organizado a veces pueden entrelazarse, con consecuencias que en ocasiones resultan fatales.

«El algoritmo [de las redes sociales] y los narcotraficantes promueven lo mismo: el consumo y el lujo como valores supremos, que deben alcanzarse de la forma más rápida posible.»

«El modelo de éxito ya no se basa en trabajar metódicamente en tu carrera, sino en tener un ascenso meteórico», añade.

Arruñada argumenta que, en algunos casos, los influencers han promovido la narcocultura al mostrar estilos de vida lujosos a sus seguidores y vincular estas riquezas con las hazañas de los narcotraficantes.

Gastélum solía compartir fotos suyas posando con coches caros, disfrutando de la vida nocturna y realizando viajes de lujo, así como vídeos cómicos y retos.

En una foto que publicó, se le podía ver junto a la tumba de Leobardo Aispuro, más conocido como «El Gordo Peruci», un influencer que fue asesinado en 2024.

Los creadores de contenido como él han rechazado vehementemente ser etiquetados como «narco-influencers», argumentando que el simple hecho de ser una figura pública joven que ostenta un estilo de vida lujoso puede convertirte en un objetivo en Culiacán.

Algunos estudios sugieren que los cárteles, que funcionan de manera muy similar a las empresas multinacionales con diversos intereses comerciales, utilizan a los creadores de contenido como gestores de comunidades para promocionar su «marca».

Cuando las facciones rivales se enfrentan entre sí, aquellos que son vistos como difusores de propaganda para un grupo pueden convertirse rápidamente en objetivos de sus enemigos jurados.

Esto es lo que parece haber ocurrido en enero de 2025, cuando se lanzaron folletos desde un avión a las calles de Culiacán.

REUTERS/Jesus Bustamante Dos camiones con las palabras "Policía del Estado de Sinaloa" bloquean una carretera en Culiacán en esta foto de archivo del 11 de septiembre de 2024.REUTERS/Jesús Bustamante
El gobierno ha desplegado fuerzas de seguridad adicionales en Sinaloa para sofocar la violencia.

Los panfletos acusaban a 25 personas influyentes y músicos de tener vínculos con «La Mayiza», una facción del cártel de Sinaloa involucrada en un enfrentamiento mortal con sus rivales «Los Chapitos».

Cuatro de las personas mencionadas ya habían sido asesinadas y figuraban en el folleto como «eliminadas». Otras dos han sido asesinadas desde entonces.

El nombre de Gastélum no figuraba en esa lista, pero su asesinato se considera, no obstante, el último de una tendencia en la que los influencers son blanco de ataques.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, declaró el miércoles que las autoridades locales y nacionales perseguirían a quienes lo asesinaron, así como a quienes ordenaron el crimen.

Su gobierno está intentando romper el vínculo entre la cultura popular y el mundo del crimen organizado, denunciando los narcocorridos, canciones que glorifican a los delincuentes, además de combatir la delincuencia de frente.

Las cifras oficiales sugieren que el número de homicidios disminuyó un 48% en 2025.

Pero no cabe duda de que asesinatos como el de Gastélum, presenciado por sus seguidores que estaban conectados en ese momento, refuerzan la impresión de que los narcotraficantes siguen ejerciendo poder, y sembrando la muerte, no solo en las calles de Culiacán, sino también en las plataformas digitales.

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