La mudanza de Jacinda Ardern a Australia renueva la atención sobre el problema de la fuga de cerebros en Nueva Zelanda.
Para un pueblo que debe su apodo a un ave no voladora, despegar al extranjero se ha convertido, irónicamente, en un rito de iniciación para muchos neozelandeses. El año pasado, más de 66.000 kiwis hicieron las maletas y se mudaron, el equivalente a 180 cada día. Ese flujo se ve parcialmente compensado por el regreso … Leer más