Enojo y resignación en Tenerife ante la llegada del barco que transporta el hantavirus.

A medida que el crucero MV Hondius se acerca a Tenerife, los habitantes de la isla española lo esperan con una mezcla de incertidumbre y, en algunos casos, de enfado.

El gobierno español ha acordado con la Organización Mundial de la Salud (OMS) que los pasajeros del buque, donde se ha registrado un brote de hantavirus, puedan desembarcar este fin de semana. El barco procedía de Cabo Verde, donde tres personas fueron evacuadas por enfermedad.

El viernes, algunos estibadores de Tenerife se congregaron frente al edificio del Parlamento de Canarias, en la localidad de Santa Cruz, para expresar su preocupación por el riesgo que la inminente llegada podría suponer para su salud.

Hicieron sonar silbatos, vuvuzelas y ondearon estandartes.

«Nos disgusta la idea de que se nos permita trabajar en un puerto sin medidas de seguridad especiales ni información cuando se acerca un barco infectado», dijo Joana Batista, de un sindicato local de trabajadores portuarios, que participaba en la actividad.

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