En el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, uno de sus últimos deseos —convertir su papamóvil en una clínica móvil para niños y enviarla a la Gaza devastada por la guerra— aún espera ser cumplido.
«El deseo del Santo Padre era poder hacer algo por los niños de Gaza», me comenta el cardenal Anders Arborelius de Suecia, confidente cercano del difunto pontífice. «Es un símbolo de esperanza».
El emblemático papamóvil, desde el que el papa saludó a multitudes de miles de cristianos palestinos durante su viaje a Tierra Santa en 2014, fue posteriormente expuesto frente a una heladería propiedad de la Iglesia en Belén, en la Cisjordania ocupada.
En noviembre pasado, me mostraron el vehículo recién reacondicionado, equipado para la atención de traumatismos y la vacunación, y me dijeron que podía atender hasta 200 niños al día. Sin embargo, hoy permanece en una vitrina en el mismo lugar.
AFP vía Getty ImagesCaritas Jerusalén, la filial local de la organización benéfica católica internacional Caritas, llevó a cabo el trabajo en el papamóvil para el proyecto Vehículo de la Esperanza y tenía previsto enviar el vehículo a Gaza.
Posteriormente, en diciembre, fue incluida en una lista de 37 organizaciones no gubernamentales (ONG) extranjeras a las que las autoridades israelíes ordenaron cesar sus actividades tras incumplir los controvertidos nuevos requisitos de «seguridad y transparencia», incluida la divulgación de información sobre el personal.
Desde entonces, el Patriarcado Latino de Jerusalén ha logrado argumentar con éxito que las nuevas regulaciones no se aplican a Caritas Jerusalén porque tiene un estatus legal especial de larga data, «operando bajo la égida y el gobierno de los Ordinarios Católicos de Tierra Santa».
En lo que respecta al Vehículo de la Esperanza, un portavoz local de Caritas declaró a la BBC que la organización estaba «en diálogo con las autoridades» y que se estaba tramitando un permiso a través de la Iglesia para el papamóvil reconvertido.
En un comunicado, Cogat, el organismo de defensa israelí que controla los cruces a Gaza, afirmó que había gestionado el envío de dos clínicas móviles por parte del Patriarcado Latino en febrero y que «no tenía conocimiento de ninguna solicitud para introducir vehículos adicionales en la Franja».
Añadió: «Si se presenta una solicitud en regla a través de los canales aceptados, se examinará en consecuencia».
George JaraisehEl cardenal Arborelius espera que pronto se autorice la entrada a Gaza del papamóvil reconvertido. «Es una acción puramente humanitaria, no tiene nada que ver con la política», afirma.
«Creemos que podría ser muy importante para todos. Demostraría la buena voluntad de las autoridades de Israel, infundiría esperanza al pueblo y demostraría que, de alguna manera, se respeta el legado espiritual del Papa Francisco.»
«Ese era su deseo: crear buenas relaciones entre todos los pueblos, todas las religiones, y especialmente en favor de los niños que se encuentran en una situación muy, muy difícil.»
Un breve vídeo difundido por el Vaticano tras el fallecimiento del Papa Francisco mostró su estrecha relación con la pequeña comunidad cristiana de Gaza, a muchos de cuyos miembros llegó a conocer por su nombre. En el vídeo se le ve conversando con sacerdotes en la iglesia de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza.
Tras el estallido de la guerra a raíz de los mortíferos ataques de Hamás contra Israel en octubre de 2023, muchos cristianos desplazados se refugiaron en la iglesia. El difunto papa solía llamar casi todas las noches para comprobar su bienestar y conversaba con diferentes miembros de la congregación.
En su mensaje de Pascua del año pasado —su última aparición pública— el Papa Francisco reiteró su llamado a la paz y a un alto el fuego en Gaza. Leído por un asistente, dijo: «El terrible conflicto sigue causando muerte y destrucción, y creando una dramática y deplorable situación humanitaria».
Dos años de conflicto en Gaza han debilitado gravemente el sistema de salud de la Franja. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo la mitad de los hospitales funcionan parcialmente y la atención médica especializada es prácticamente inaccesible.
Desde que entró en vigor el alto el fuego en octubre, los trabajos para reparar los centros sanitarios dañados y aumentar los suministros y servicios médicos han avanzado lentamente. La OMS afirma que unas 18.500 personas, entre ellas 4.000 niños, están en listas de espera para ser evacuadas por motivos médicos, en muchos casos para recibir tratamientos que les salven la vida.