Trump se enfrenta a un nuevo campo de batalla en las elecciones de mitad de mandato: Carolina del Sur.

El presidente Donald Trump celebrará un mitin de campaña en Carolina del Sur por segunda vez en dos semanas el jueves, mientras que las nuevas encuestas muestran que la contienda por el Senado entre la actual senadora republicana Darline Graham y la candidata demócrata Annie Andrews está muy reñida.

El presidente estadounidense Donald Trump comparte escenario con la candidata republicana al Senado, Darline Graham, durante un mitin previo a las elecciones de mitad de mandato, en el T. Ed Garrison Arena de la Universidad de Clemson en Pendleton, Carolina del Sur, EE. UU., el 21 de octubre de 2026. REUTERS/Umit Bektas© Thomson Reuters

Con el control del Congreso en juego en las elecciones de mitad de mandato del martes, algunos republicanos comienzan a preocuparse de que su tradicional bastión de Carolina del Sur se haya convertido en un estado clave en la contienda electoral.

Esta contienda forma parte de una tendencia que muestra que las elecciones en estados tradicionalmente republicanos se están inclinando ahora hacia los demócratas en los últimos días de la campaña, en parte debido a los bajos índices de popularidad de Trump en las encuestas de opinión. 

Los republicanos luchan por conservar sus escaños en el Senado en Alaska, Iowa, Kansas, Texas, Ohio, Carolina del Norte y Maine para mantener su mayoría de seis escaños. Las encuestas muestran que los demócratas lideran en cada uno de esos estados.

Las encuestas y los analistas independientes dan como favorito a los demócratas para recuperar el control de la Cámara de Representantes, mientras que el control del Senado se considera demasiado reñido para predecir un ganador. Una victoria demócrata podría limitar el poder de Trump y dar paso a investigaciones del Congreso sobre su administración durante sus dos últimos años. 

Los republicanos se encuentran ahora a la defensiva en un terreno antes impensable. Carolina del Sur no ha enviado a un demócrata al Senado desde Fritz Hollings, quien fue elegido por primera vez en 1966 y ocupó el cargo hasta 2005.

En los últimos días, Trump también ha realizado mítines en Misisipi, donde la contienda entre la actual senadora republicana Cindy Hyde-Smith y el demócrata Scott Colom se ha intensificado. Colom sería el primer senador negro de Misisipi desde la Reconstrucción, un período turbulento del siglo XIX inmediatamente posterior a la Guerra Civil.

Los estrategas políticos republicanos también se han mostrado preocupados por la contienda por el Senado de Nebraska entre el senador republicano Pete Ricketts y el candidato independiente Dan Osborn.

En Carolina del Sur, Andrews y Graham compiten por un escaño que antes ocupaba el hermano de Graham, el senador Lindsey Graham, quien fue uno de los principales aliados republicanos de Trump y falleció repentinamente en julio.

Lindsey Graham fue una voz clave en política exterior en el Congreso y un interlocutor entre el liderazgo republicano del Senado y la Casa Blanca. Durante mucho tiempo consideró a su hermana como su principal asesora política, aunque las encuestas sugieren que sus tropiezos en la campaña electoral parecen haber perjudicado su posición.

En los últimos días, varios exfuncionarios electos de Carolina del Sur también han mostrado su apoyo a Andrews. Dos exgobernadores, el republicano David Beasley y el demócrata Jim Hodges, respaldaron a Andrews en un anuncio televisivo. 

La exgobernadora republicana Nikki Haley, nombrada por Trump durante el primer mandato del presidente y que lo desafió por la Casa Blanca en 2024, no ha respaldado a ninguno de los dos candidatos.

En respuesta a las críticas que tachaban su campaña de poco profesional, Graham afirmó no ser una política de carrera y no hablar el lenguaje político. Su equipo de campaña ha declarado que el apoyo de figuras políticas era menos importante que el respaldo de los votantes y el de Trump. 

Según funcionarios de campaña, el enfoque de Trump y los republicanos en Carolina del Sur y otros bastiones conservadores tradicionales tiene consecuencias que van mucho más allá de esos estados. Los republicanos tuvieron oportunidades de desafiar a los demócratas en Michigan y Georgia en las elecciones de mitad de mandato, y también tenían la esperanza de obtener otro escaño en Minnesota.

Pero la defensa del territorio en el Sur ha obligado a los republicanos a desviar recursos vitales de esas contiendas, y ha llevado a Trump a una frenética gira de campaña por todo el país, recorriendo 19 estados desde principios de octubre.

Tiene previstos mítines en Florida, Kansas e Iowa en los últimos días antes de la votación del martes.

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