Dro Fernández al PSG, ¿Deco suelta palabras fuertes e injustas?

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Deco, director deportivo del FC Barcelona, ​​comentó en Sport sobre la marcha de Dro Fernández (18 años) al Paris Saint-Germain. Sus declaraciones pretendían ser oficiales, pero se evidenció una frustración persistente, alternando entre reconocer los «esfuerzos» del club y enfatizar las circunstancias de un traspaso mal gestionado.

Deco: “No hay club como el Barça”

Decidió dejar el club. No hay club como el Barça, y no es el único que se ha ido. Pasamos dos o tres horas al día con los jugadores, pero no podemos leerles la mente. Intentamos dar lo mejor de nosotros por Dro en todo momento. Era un jugador que no jugaba en la cantera, e intentamos darle minutos porque creíamos que podía marcar la diferencia.

Deco: “Se ganó su lugar en el primer equipo porque Flick lo valoró”.

Se ganó su puesto en el primer equipo porque Flick lo valoraba. Es un jugador que podría estar en la selección sub-18 y jugar en la Youth League, ya que es lo apropiado para su edad. Sin embargo, creo que esta noticia se ha exagerado porque era un jugador que formó parte del primer equipo.

Este es solo un caso entre muchos. Tenía una cláusula en su contrato y no pudimos renovarla a tiempo. Habíamos acordado con su agente que nos reuniríamos para negociar su renovación cuando cumpliera 18 años. Después de eso, todo se aceleró y no hay nada más que decir.

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Deco: «¿La tristeza de Flick? Es normal».

¿La tristeza de Flick? Es normal. El entrenador está con los jugadores a diario y los aprecia. Es muy cercano a los jóvenes futbolistas. Pero creo que es una reacción normal de alguien cercano a él, que vio su potencial y quiso protegerlo. Pero así es el fútbol, ​​así es.

Lo sorprendente no es que Deco esté molesto: es humano, e incluso lógico, cuando un club cree haber «apoyado» a un jugador joven. Lo que resulta chocante es este juego de «todo lo hacemos bien… menos él». Por un lado, insiste en que la institución es más importante que una decisión individual; por otro, se detiene en la decisión del jugador, como si quisiera reclasificarla como un capricho.

Sin embargo, su propia explicación revela sobre todo algo más: una cláusula, una renovación no formalizada a tiempo y un proceso que se descontroló cuando el jugador cumplió 18 años. El resultado: al repetir constantemente lo obvio, el Barça da la impresión de estar defendiendo una causa perdida… contra un chaval de 18 años.

Y aquí es donde la ironía se vuelve cruel: si «así es el fútbol», como dice Deco, entonces el club más grande no es el que explica sin parar por qué se va un jugador joven… sino el que asume el golpe, ajusta su calendario contractual y pasa al siguiente. Porque sí: incluso con todo su bagaje, el FC Barcelona no es automáticamente la primera opción de todos.

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