Los duques de Sussex se han tomado selfies, han hecho jardinería con pacientes y personal médico de hospitales y han ayudado a los hijos de veteranos a hacer cerámica en el primero de una gira australiana de cuatro días.
La pareja, que ya no forma parte de la realeza y visita el país a título privado, combinará visitas a causas benéficas, entre las que se incluyó un refugio para mujeres el martes, con eventos para recaudar fondos.
El programa también refleja el aspecto comercial del viaje, ya que el príncipe Harry tiene previsto pronunciar un discurso de apertura en una cumbre cuyas entradas cuestan hasta 2400 dólares australianos (1260 libras esterlinas) por persona.
Meghan mantendrá una «conversación en persona» durante un «fin de semana de chicas» exclusivo para mujeres en Sídney, organizado por los productores del podcast Her Best Life.
No está claro cuánto están cobrando el príncipe Harry y Meghan por los eventos comerciales.
La pareja aterrizó en el aeropuerto de Melbourne alrededor de las 06:30 del martes (21:30 BST del lunes) en un vuelo comercial de Qantas procedente de Los Ángeles.
Es la primera vez que Harry y Meghan visitan Australia desde 2018, cuando pasaron alrededor de nueve días en el país como parte de una intensa gira, tan solo unos meses después de su boda.
Si bien en aquel viaje grandes multitudes se congregaron para recibirlos allá donde iban, esta vez no hay eventos planeados para reunirse con el público.