¿Se convertirá la coincidencia en una jugada táctica?
El técnico del Real Madrid, José Mourinho, insiste en que los errores del Inter contra los blancos fueron consecuencia directa de la presión ejercida por sus jugadores. La suerte, argumenta, no es un golpe de suerte. Aparece cuando estás preparado para aprovechar la oportunidad en el momento justo del partido.
Según el diario español «AS», el fútbol no se rige por cálculos matemáticos. Nada garantiza que la combinación de factores específicos siempre produzca el mismo resultado.
A veces todo se reduce a la suerte, y algunos lo ven simplemente como un acontecimiento o una serie de sucesos aleatorios que escapan al control humano, sean favorables o no.
Pero este deporte no siempre funciona así. La suerte no es simplemente un golpe de suerte. Es un momento en el que la preparación se encuentra con la oportunidad en el momento justo del partido, exactamente lo que sucedió cuando el Real Madrid se enfrentó al Inter el martes pasado.
El Real Madrid se puso por delante en el marcador a pesar del dominio del Inter cuando, en el minuto 23, Josep Martínez cometió un error garrafal. Esto reavivó una situación casi habitual para el Real Madrid en la Champions League: un fallo del portero rival que acaba en gol.
Al intentar regatear a Valverde, el portero del Inter se enredó con el balón. El centrocampista uruguayo lo punteó para marcar el 2-0.
El primer gol había llegado minutos antes. La efectiva presión de Mbappé forzó un error de Bisseck, y el delantero francés aprovechó la oportunidad para abrir el marcador.
Mourinho prefiere atribuir los errores del rival al trabajo de sus jugadores, y afirma: «Los jugadores hicieron un trabajo magnífico y ganaron en circunstancias difíciles. Quiero reconocer el mérito de mi equipo, porque la presión se entrena, al igual que las acciones que hay que realizar al presionar. No queremos solo críticas, porque hicimos algunas cosas bien».
El impacto de la presión
Nada de esto era nuevo para Mourinho. Durante su primera etapa en el banquillo del Real Madrid, el portugués ya había aprendido lo que significaba tener la suerte de su lado en las competiciones de clubes más importantes de Europa.
Tomemos como ejemplo el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones 2010-2011 contra el Tottenham. Cristiano Ronaldo lanzó un potente disparo desde lejos, casi desde la mitad del campo, y el portero del Tottenham, Heurelho Gomes, calculó mal la trayectoria, dejando que el balón se le escapara de las manos y entrara en su propia portería.
Un año después, en la fase de grupos, el intento de Mesut Özil de despejar o interceptar un pase raso a lo largo del campo terminó con el portero del Olympique de Lyon, Hugo Lloris, introduciendo el balón en su propia portería.
Desde la temporada 2007-2008, el Real Madrid se ha beneficiado de 30 errores de sus porteros que terminaron en gol en la Liga de Campeones.
No todos surgieron de la presión, pero la lista incluye algunos de los momentos más importantes, como el gol de Karim Benzema contra el Liverpool y el de Karius en la final de la Liga de Campeones de 2018.
Mourinho sabe que este aspecto del juego es fundamental, por eso se lo inculca a sus jugadores. Contra el Inter, demostraron que la suerte también se puede entrenar.
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